En un edificio de apartamentos de Brooklyn, Nueva York (Estados Unidos), una joven y su sobrina, de corta edad, inhalaron monóxido de carbono (CO) y fueron encontradas inconscientes y, en otro apartamento, se encontraron a otros tres inquilinos. Todas las víctimas habían estado expuestas al CO que, al parecer, procedía de una caldera. Ninguna de ellas sufrió lesiones graves, pero todas tuvieron que someterse a tratamientos contra el envenenamiento por monóxido de carbono. En el apartamento de la joven había un detector de monóxido de carbono, pero sin baterías. No estaba claro si la joven estaba al corriente de la presencia del detector antes del accidente ni quién había instalado el dispositivo.
El monóxido de carbono es un gas mortífero inodoro, incoloro e insípido. Emana de materiales en combustión que contienen carbono; al año, causa la muerte a aproximadamente 500 personas y provoca que unas 2000 personas acuden a urgencias.
El monóxido de carbono se produce en aparatos domésticos comunes como calentadores de agua a gas, calentadores a queroseno, barbacoas de carbón, y cocinas y calentadores a propano. También procede de motores de gasolina obstruidos.
Síntomas del envenenamiento por monóxido de carbono
Entre los síntomas de la exposición al CO se incluyen dolores de cabeza, mareos, náusea, dificultad para respirar, cansancio, confusión, nerviosismo y delirios. En dosis altas, el monóxido de carbono puede matar a una persona en cuestión de minutos, o provocar daño cerebral u otras lesiones. Los niños, los mayores y las personas con problemas respiratorios o cardíacos son especialmente vulnerables
Los caseros podrían ser responsables del envenenamiento por CO si tenían constancia de una situación peligrosa en el edificio y no la solucionaron. La responsabilidad puede surgir si un casero instaló aparatos como calentadores a gas queroseno, cocinas u hornos a gas o estufas a gas o petróleo, pero no se ocupó de someterlos a una inspección y mantenimiento periódicos.
Si bien la responsabilidad es menos evidente cuando un casero no instaló un detector de CO o no advirtió al inquilino de la obligación de comprobar el detector de CO, se debería presentar una demanda contra el casero, sobre todo si se han producido lesiones graves. En el accidente ocurrido en Brooklyn mencionado anteriormente, el casero podría haber incurrido en negligencia si este hubiera instalado el dispositivo y no lo hubiera mantenido de forma adecuada, cambiando las baterías, del mismo modo que los detectores de humo.
Los inquilinos pueden protegerse a sí mismos solicitando al casero que inspeccione cada año el sistema de calefacción, el calentador de agua y cualquier otro aparato que funcione por combustión. No deben pasarse por alto los olores sospechosos. Todos los aparatos a gas deben contar con respiraderos. Las chimeneas no deben estar obstruidas. Un detector de CO puede ser útil, pero si un inquilino tiene la sospecha de que hay un problema, debería evacuar el edificio inmediatamente o pedir socorro




