Según un informe publicado recientemente en la revista Lancet Infectious Diseases, investigadores británicos han descubierto una nueva bacteria resistente a medicamentos. Estas bacterias han mutado y ahora presentan un nuevo gen -NDM-1- que las convierte en prácticamente inmunes por ahora. Esa modificación genética altera la composición orgánica de las células de las bacterias, y les proporciona la capacidad de resistir a los ataques de la mayoría de antibióticos que hay en el mercado actualmente. Al parecer, el NDM-1 afecta a una gran variedad de bacterias, incluida la E. coli, causante de la mayoría de infecciones de los conductos urinarios y de las infecciones transmitidas por los alimentos.
Científicos londinenses han identificado 37 casos de bacterias genéticamente modificadas en Gran Bretaña, y todas ellas se encontraron en personas que se habían desplazado poco tiempo antes a la India o a Pakistán para someterse a intervenciones quirúrgicas. Sin embargo, estas bacterias se han encontrado en países de todo el mundo, como Australia, Canadá, los Países Bajos, Estados Unidos y Suecia.
A medida que el número de personas que practican el denominado "turismo de salud" en la India o en Pakistán para someterse a operaciones de estética u optativas más baratas, el riesgo de transmisión de enfermedades aumenta, así como el riesgo de brotes pandémicos, puesto que las bacterias se desplazan a hospitales de América, Europa y el resto del mundo.
¿Qué podemos hacer para luchar contra el brote?
Si bien las bacterias afectadas por la modificación genética de NDM-1 son muy resistentes a los medicamentos, aún pueden combatirse. La herramienta más eficaz contra la transmisión de las bacterias es aumentar las prácticas de higiene en las instalaciones sanitarias. Como suele decirse, "el mejor ataque es una buena defensa". Las prácticas recomendadas para mantener el entorno higienizado y seguro incluyen:
· Lavarse las manos frecuentemente de forma concreta: utilizar agua templada y jabón durante al menos 20 segundos, y no olvidar lavarse las uñas
· Higienizar todo el equipo médico: los componentes metálicos deben esterilizarse entre intervenciones quirúrgicas, y nunca deben reutilizarse los instrumentos desechables
· Limpiar en profundidad las superficies como mostradores, estructura de las camas, encimeras, ordenadores y teléfonos del hospital
· Lavar la ropa de cama con lejía (o con otro producto desinfectante) y agua caliente a diario o cuando haya entrado en contacto con un paciente
· Limpiar frecuentemente los objetos donde se acumulan bacterias y que pasan más desapercibidos como estetoscopios, medidores de tensión, relojes y bolígrafos.
Entrar en contacto con una superbacteria puede ocurrir estando de turismo de salud en otra ciudad, provincia u otro estado, pero también puede ocurrir durante una intervención en un hospital de confianza si los implantes médicos o los profesionales que llevan a cabo la cirugía no están adecuadamente higienizados.
Si reclama sus derechos y presiona para que su entorno esté esté seguro e higienizado, puede aumentar considerablemente las posibilidades de resistir a una infección. No obstante, si contrajo una infección en una instalación sanitaria insalubre, puede interponer una demanda judicial. Póngase en contacto con un abogado especialista en lesiones personales y mala praxis médica de su zona para obtener más información sobre sus derechos y opciones.




